Insuficiencia Venosa Crónica (Varices)

Por el Doctor Marcos Poler

Cirugía Cardio Toráxico y Vascular Periférico

Diagnóstico y  Tratamiento de las Enfermedades de la Aorta y de las Venas Varicosas de los Miembros Inferiores

La insuficiencia venosa crónica (IVC) constituye el trastorno vascular más frecuente y se define como el estado permanente del sistema venoso, en el que existe dificultad para el retorno sanguíneo en los miembros inferiores. Es una enfermedad crónica de curso evolutivo lento causada por una disfunción en el sistema venoso de los miembros inferiores. Suele comenzar a manifestarse de forma paulatina, con mínimas dolencias que incrementan su relevancia hasta llegar a producir en algunos casos molestias invalidantes y complicaciones, como úlceras y lesiones cutáneas tróficas

 

La sintomatología es muy variable y generalmente no guarda relación con la dimensión de las varices, sino con el grado de insuficiencia venosa crónica. Por este motivo, hay pacientes, generalmente varones, que presentan varices importantes con varias décadas de evolución, que rechazan el tratamiento por no sufrir molestia alguna; mientras que otros con pequeñas varices sufren molestias importantes. Los problemas asociados a la insuficiencia venosa crónica pueden clasificarse en:

  • Problemas estéticos, dilataciones varicosas en mayor o menor grado. 

  • Pesadez y edemas en las piernas. 

  • Sensación de distensión, de hinchazón en miembros inferiores, que empeoran con el ortostatismo o calor y mejoran con el decúbito y el frío. 

  • Dolor y prurito local sobre las varices. 

  • Cansancio. 

  • Calambres musculares. 

  • Parestesias nocturnas. 

  • Debilidad.

La  más frecuentes son el dolor, edema, calambres nocturnos y prurito.

El dolor suele ser poco intenso y no siempre está presente. Incluso, en ocasiones, la causa del dolor ni siquiera son las varices.

Un caso especial son las varices posteriores del muslo, que pueden doler por compresión, cuando el paciente está en posición sentada.

El edema es, en general, consecuencia de la insuficiencia venosa profunda y en ocasiones puede deberse a una insuficiencia importante de las safenas. La pesadez de piernas suele acompañar al edema y ambos son de predominio vespertino y mejoran con el reposo. 

Los calambres nocturnos no son exclusivos de la insuficiencia venosa ya que aparecen también en otras patologías. Por su parte, el prurito es un síntoma de cuadros varicosos evolucionados, en los que se presentan trastornos cutáneos. Pueden sobreañadirse lesiones de rascado del tipo de dermatitis eccematosa. 

La sintomatología clínica de la insuficiencia venosa suele mostrarse de forma evolutiva existiendo, en líneas generales, diversos estadios:

  • En el grado I se observa un aumento del relieve y de la visibilidad de la red venosa en la superficie cutánea.

  • En el grado II aparecen síntomas subjetivos como cansancio, pesadez y lentitud de las piernas, dolor, calambres y edema.

 

Esta sintomatología aparece al principio de forma esporádica y relacionada con permanencias prolongadas de pie, calor

 
 
 

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