Mamoplastía: Lucir un escote bonito es el deseo de muchas mujeres

Por el Doctor Carlos J. de León Urriola

Cirujano Plástico, Estético y Reconstructivo

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La cirugía mamaria comprende técnicas quirúrgicas que van desde el aumento, la disminución, la colocación correcta o elevación de los senos. Destacan especialmente dos procedimientos denominados mamoplastia y mastopexia. Ambos pueden realizarse por separado o de manera conjunta para mejorar el aspecto de los senos de la mujer.

 

Los pechos son una de las partes del cuerpo que nos definen como tal a la que damos más importancia. Demasiado grandes, demasiado pequeños o caídos: su volumen y su colocación correcta se corrigen con mamoplastia y mastopexia.

 

No todas las mujeres se someten a estas intervenciones por razones estéticas, existen también razones médicas (como la reducción de mamas por el peso que ejercen en la espalda, por ejemplo) y psicológicas.

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La mamoplastia conlleva un cambio de volumen y forma de las mamas. Los dos tipos que existen son mamoplastia de aumento y mamoplastia de reducción. El aumento de busto se realiza introduciendo prótesis o grasa propia. La cicatriz es pequeña y depende de la vía de acceso para introducir el implante: axilar, periareolar o en el surco submamario. Se requiere un día de ingreso en la clínica y de 1 a 2 semanas de reposo post-operatorio antes de volver al ritmo habitual de vida.

 

El objetivo de la mamoplastia de reducción por hipertrofia mamaria es eliminar un exceso de tejido mamario (grasa y piel) que da un volumen desproporcionado a las mamas. Las cicatrices son pequeñas y en una zona poco visible: de la aureola en vertical hasta el surco submamario, a veces también una en perpendicular siguiendo la forma del surco. Generalmente la paciente queda ingresada 1 ó 2 días, vuelve a su rutina diaria en unos 15 días. He visto esas cicatrices en dos amigas (20 años y 48 años) y acaban siendo prácticamente invisibles.

La mastopexia es la operación de cirugía estética del pecho caído. Cuando la piel de las mamas cede por razones de peso o distensión de la piel (edad, embarazo, volumen) se produce una caída excesiva de los senos a la que se llama ptosis. Es muy común que las mamas pierdan la firmeza y estén caídas. Como os comenté en otro post, esa zona incluido el escote no se aguanta más que con la propia piel. No hay huesos que la sostengan, así que mantener el músculo pectoral tonificado es vital si quieres tener unos pechos erguidos.

 

En este caso, no se modifica el volumen sino la posición. La piel distendida que va desde la aureola en dirección al cuello ha cedido, sobra. Esa piel sobrante es eliminada, "acortada" por decirlo de algún modo. Se eleva la posición de la aureola y el pezón, la piel de las mamas y el surco submamario ya no tienen contacto (o un contacto mucho menor).

 

¿Sabías que..?

En ambos casos estamos hablando de técnicas de cirugía mamaria que buscan mejorar el aspecto de los senos, tanto en estructura como en forma, posición, levantamiento y reconstrucción. Al tratarse de cirugía con fines estéticos, ni la mamoplastia ni la mastopexia se contemplan dentro de la Seguridad Social, aunque sí se realiza la operación de mamoplastia en casos de reconstrucción mamaria tras la extirpación de tejido mamario por tumores de mama.

 

Tras la operación de mamoplastia de aumento o la mastopexia la mujer no tendrá ningún problema si desea dar lactancia materna a sus hijos, cosa que no ocurre en el caso de la mamoplastia de reducción, donde al realizar cambios en los conductos mamarios naturales de la mujer la lactancia se ve afectada, lo que supone un dato muy importante a tener en cuenta antes de someterse a este tipo de operación, especialmente en mujeres jóvenes y fértiles.